De Atarazanas a San Francisco, ocho plazas permiten descubrir pescado fresco, huerta, charcutería, AOVE y cocina local sin perder su función de mercado.
Andalucía cuenta con 303 mercados de abastos repartidos por 258 municipios, según el primer catálogo autonómico dedicado a estos espacios. El estudio analizó 143 recintos y contabilizó 4.702 puestos, con un 69% de ocupación. Esta selección reúne uno por provincia. No todos funcionan como espacios gastronómicos. Algunos invitan a sentarse y otros siguen siendo, ante todo, lugares donde hacer la compra.
Atarazanas en Málaga y Triana en Sevilla unen mercado, historia y tapeo
El Mercado Central de Atarazanas, en Málaga, combina arquitectura y compra cotidiana sin separar ambas cosas. El Ayuntamiento cifra en 260 sus puestos y recuerda que fue declarado Bien de Interés Cultural en 1979. Conserva la puerta monumental de las antiguas atarazanas nazaríes y suma bares a los puestos de pescado, carne, fruta y verdura. Para comprar, merece especial atención el pescado fresco. Para probar, el propio mercado destaca sus tapas y el tradicional pescado malagueño. La ruta puede continuar después por la cultura del espeto malagueño.
En Sevilla, el Mercado de Triana ocupa el solar del antiguo Castillo de San Jorge, cuyos restos permanecen bajo el edificio. La plaza de abastos se instaló allí en 1823 y el mercado actual abrió en 2001. Sus comercios mantienen pescaderías, fruterías y carnicerías junto a aceitunas, jamón, especias, panadería y restauración. Para comprar aceitunas, chacinas, especias o pescado, ofrecen una buena fotografía del mercado tradicional. Para comer, existen cafeterías, cervecerías, arrocería, asador y otros puestos de hostelería dentro del recinto.
Cádiz y Granada llevan el producto fresco hasta el centro histórico
El Mercado Central de Cádiz es una de las paradas más completas para quien quiere comprar y comer en el mismo espacio. El histórico edificio de la Plaza de la Libertad abrió en el siglo XIX y mantiene una fuerte presencia de pescaderías. Su web destaca pescado y marisco de la Bahía, frutas y hortalizas provinciales y quesos y chacinas de la Sierra de Cádiz. Para probar, el Rincón Gastronómico reúne freiduría, cocedero y establecimientos dedicados a distintas cocinas. Los chicharrones también aparecen entre sus productos destacados. Después queda todo un territorio por explorar alrededor del atún rojo de almadraba.
El Mercado de San Agustín, junto a la Catedral de Granada, conserva su carácter de plaza de abastos y lo combina con una vertiente gastronómica. Turismo de Granada señala los puestos de fruta y hortalizas de su entorno y recoge negocios especializados instalados en el propio mercado. Entre ellos aparecen carnicería, jamón y propuestas preparadas. La zona San Agustín Gourmet anuncia más de 600 variedades de productos elaborados al momento. Para comprar fruta, verdura y charcutería. Para probar, las elaboraciones del espacio gastronómico antes de seguir descubriendo las tapas de Granada.
Huelva y Almería enseñan dos de las grandes despensas del litoral
El Mercado del Carmen de Huelva demuestra que autenticidad no significa necesariamente edificio antiguo. El mercado actual abrió en 2010, cerca del recinto histórico inaugurado en 1866. Turismo de Huelva le atribuye unos 30.000 metros cuadrados y 189 puestos especializados principalmente en carnes, pescados, frutas y verduras. La ruta gastronómica municipal conecta estos mercados con productos tan onubenses como pescado y marisco, jamón de Jabugo y derivados del cerdo ibérico. Para comprar, esa combinación de mar y sierra es la referencia. Su atractivo reside más en llenar la cesta que en comportarse como un food hall.
El Mercado Central de Almería permite entender la provincia desde el producto antes incluso de cocinarlo. Su edificio de hierro procede del proyecto adjudicado en 1892 y el mercado actual reivindica más de 130 años de actividad. Los puestos muestran hortalizas de la huerta almeriense, tomates, quesos artesanos de Serón, pescados, mariscos, encurtidos y despensa. Para comprar, tomate y verdura de temporada, queso y pescado son tres buenas pistas. El mercado cuenta además con un espacio gastronómico utilizado para concursos y demostraciones culinarias centradas en producto local.
La Corredera de Córdoba y San Francisco de Jaén conservan la compra de toda la vida
El Mercado de la Corredera, en Córdoba, juega precisamente con una escala más pequeña. Mercacórdoba contabiliza 18 establecimientos, entre ellos cuatro pescaderías, dos fruterías, dos carnicerías, ultramarinos, encurtidos, especias y un bar. Está situado en la propia Plaza de la Corredera, pero merece entrar aunque no se esté haciendo una ruta monumental. Para comprar, encurtidos y especias acompañan bien a pescado, carne y fruta. Para comer, el bar mantiene esa función sencilla que durante décadas ha acompañado a muchas plazas de abastos.
El Mercado de San Francisco de Jaén supera ya el siglo y medio de actividad y conserva un perfil especialmente ligado a la despensa. Su oferta comercial incluye fruta, verdura, carne, charcutería, panadería, frutos secos, encurtidos y aceite. Aquí la compra imprescindible es el AOVE, con la variedad picual como gran referencia provincial. La Diputación la identifica como la variedad típica y mayoritaria en Jaén. Es un mercado más apropiado para comprar producto que para buscar un espacio gastronómico moderno, precisamente uno de sus mayores atractivos. El viaje puede continuar por el aceite de Sierra Mágina.