La campaña se desarrolla hasta noviembre en Cádiz, Córdoba y Granada. En las inspecciones de 2025 se detectaron 26 irregularidades en 96 actuaciones.
Comprar un jamón ibérico no siempre significa llevarse un producto de bellota. La alimentación del animal y su porcentaje de raza marcan diferencias que deben aparecer en la etiqueta. La Junta de Andalucía informó el 11 de octubre de 2026 de que mantiene una campaña de inspección para revisar al menos 75 productos ibéricos hasta finales de noviembre. Los controles afectan a jamones, paletas y cañas de lomo, tanto enteros como deshuesados o loncheados, y buscan evitar confusiones entre productos de distintas categorías.
La Junta revisa el etiquetado de al menos 75 productos ibéricos
La Dirección General de Consumo desarrolla esta campaña desde abril en establecimientos de Cádiz, Córdoba y Granada. Las inspecciones comprueban si la información comercial corresponde con las características reales del producto. También se examinan los sistemas de identificación y trazabilidad. Estas actuaciones se suman a otros controles de etiquetado en Andalucía destinados a proteger a los consumidores.
Los resultados del año pasado explican la importancia de estas comprobaciones. Según la Junta, durante 2025 se inspeccionaron 96 productos en 64 establecimientos y se detectaron 26 irregularidades, equivalentes al 27,08% de las actuaciones. Los incumplimientos incluían errores en ingredientes, fechas de consumo, información nutricional y condiciones de conservación. También aparecieron problemas relacionados con precintos y trazabilidad, que dificultaban identificar correctamente el origen de determinadas piezas.
Qué significan los cuatro colores de los precintos del jamón ibérico
Una de las formas más sencillas de identificar un jamón ibérico es observar el precinto que lleva colocado en la pieza. El Real Decreto 4/2014, que regula la calidad de estos productos, establece cuatro colores según su denominación de venta. Cada uno permite conocer características relacionadas con la raza, la alimentación y el sistema de cría del cerdo.
| Color del precinto | Denominación | Qué significa |
|---|---|---|
| Negro | Bellota 100% ibérico | Procede de cerdos de raza 100% ibérica alimentados durante la montanera con recursos naturales de la dehesa. |
| Rojo | Bellota ibérico | Procede de cerdos alimentados en montanera, pero con un porcentaje de raza ibérica inferior al 100%. |
| Verde | Cebo de campo ibérico | Procede de animales criados al aire libre y alimentados con piensos, pudiendo aprovechar recursos del campo. |
| Blanco | Cebo ibérico | Procede de animales alimentados con piensos en explotaciones intensivas. |
Estos precintos son inviolables y deben incorporar una numeración individual que permita identificar cada pieza. No deben confundirse con una cinta decorativa o con el color del envase. Además, los jamones y paletas que no sean ibéricos no pueden utilizar los precintos establecidos para estas categorías. Su presencia permite comprobar la clasificación comercial, mientras que la etiqueta debe completar la información sobre el producto.
Bellota, cebo de campo y cebo no significan lo mismo
La alimentación es una de las diferencias principales. Los productos de bellota proceden de animales que aprovechan los recursos naturales de la dehesa durante la fase final de engorde, sin pienso suplementario. Los de cebo de campo corresponden a cerdos alimentados con piensos y criados al aire libre. En cambio, los de cebo proceden de animales alimentados con piensos en sistemas de explotación intensiva. Estas denominaciones no deben confundirse con el porcentaje de raza ibérica, que constituye otra característica del producto.
La normativa también limita determinadas expresiones comerciales. El término «pata negra» está reservado exclusivamente a productos de bellota 100% ibéricos. Las menciones «dehesa» y «montanera» se reservan a productos de bellota, mientras que expresiones como «recebo» o «ibérico puro» están prohibidas. Además, un jamón etiquetado simplemente como ibérico puede proceder de animales con un 50% o un 75% de raza ibérica. Ese porcentaje debe aparecer identificado, por lo que no basta con leer la palabra ibérico para conocer la pureza racial.
Qué comprobar antes de comprar una pieza o un sobre de jamón loncheado
Antes de pagar, interesa comprobar que la denominación comercial identifica el producto, su alimentación y su raza. También debe aparecer, cuando corresponda, el porcentaje de raza ibérica y la identificación del organismo certificador. A estos datos se añaden las indicaciones generales sobre ingredientes, cantidad neta, fechas y conservación. La importancia de leer correctamente el etiquetado también se extiende a otros alimentos, especialmente cuando existen alérgenos que deben declararse.
En los productos loncheados, el envase debe incorporar una etiqueta del mismo color que el precinto de la pieza original y un código que permita rastrear su procedencia. Si la información genera dudas o parece incorrecta, el consumidor puede solicitar aclaraciones al establecimiento y acudir a una Oficina Municipal de Información al Consumidor. La Junta también ofrece asesoramiento gratuito a través de Consumo Responde, en el teléfono 900 21 50 80.
La información completa de la campaña puede consultarse en la web oficial de la Junta de Andalucía. Puedes encontrar otras noticias de interés para los consumidores en nuestra sección de actualidad.