Las casas cueva de Granada que mantienen entre 18 y 20 grados incluso cuando llega el frío del invierno

Estas viviendas excavadas en los cerros de Granada aprovechan el aislamiento natural de la tierra para suavizar el calor y el frío. Sin embargo, vivir bajo tierra también presenta inconvenientes relacionados con la humedad, la ventilación y el mantenimiento.

En Guadix (Granada) todavía hay familias que viven en casas excavadas directamente en la montaña. Son las conocidas casas cueva, unas viviendas que, según el Ayuntamiento de Guadix, mantienen habitualmente una temperatura interior de entre 18 y 20 grados gracias al aislamiento natural de la arcilla. El municipio contabiliza más de 2.000 viviendas subterráneas habitadas, una tradición que ha llegado hasta nuestros días y que permite reducir la dependencia de los sistemas de climatización.

Por qué las casas cueva conservan mejor la temperatura durante todo el año

La principal particularidad de estas viviendas está en sus paredes. A diferencia de una construcción convencional, buena parte de sus habitaciones se encuentra rodeada por grandes espesores de tierra. Esta característica proporciona una elevada inercia térmica, que amortigua los cambios de temperatura del exterior. Durante el verano, el interior permanece más fresco. En invierno, las estancias experimentan variaciones menos bruscas que las que se registran fuera.

La Junta de Andalucía identifica estas construcciones como ejemplos de arquitectura pasiva, por su capacidad para proporcionar confort térmico sin depender exclusivamente de instalaciones mecánicas. Además de Guadix, este tipo de vivienda tiene una presencia destacada en Benamaurel, Benalúa, Purullena y Cortes y Graena. Sin embargo, los 18 o 20 grados son una referencia orientativa, no una temperatura garantizada en todas las cuevas. La profundidad, el estado de conservación y la ventilación influyen en el resultado. Tampoco significa que nunca necesiten calefacción.

Cómo son por dentro las casas cueva de Granada y cómo se distribuyen sus habitaciones

Aunque desde fuera algunas apenas muestran una fachada encalada y varias chimeneas, su interior puede disponer de salón, cocina, dormitorios y cuarto de baño. Tradicionalmente, los constructores conocidos como picaores excavaban una primera habitación denominada portal. Desde ella iban abriendo nuevas estancias hacia el interior del cerro, aprovechando las características del terreno y las necesidades de cada familia.

Las habitaciones suelen comunicarse entre sí mediante pasillos cortos o aperturas abovedadas. También es habitual encontrar paredes de formas redondeadas, techos curvos y pequeños huecos utilizados como armarios. La luz natural entra principalmente por la fachada, los patios y algunas aberturas superiores. Por eso, las habitaciones situadas a mayor profundidad pueden necesitar iluminación artificial incluso durante el día. Las viviendas rehabilitadas pueden incorporar instalaciones y equipamientos domésticos modernos sin perder su estructura excavada.

Las ventajas de vivir bajo tierra y los problemas de humedad y ventilación

Además de mantener una temperatura relativamente estable, estas viviendas ofrecen un aislamiento acústico considerable. La tierra atenúa buena parte del ruido exterior, algo que favorece la tranquilidad dentro de las habitaciones. No obstante, una casa cueva necesita renovar correctamente el aire. El sistema tradicional utiliza puertas, ventanas y chimeneas que atraviesan el terreno para permitir la circulación natural.

La Diputación de Granada advierte, en su estudio técnico Cuevas en la provincia de Granada, de que las habitaciones interiores pueden presentar problemas de ventilación. Esto favorece la aparición de humedades por condensación. También pueden surgir filtraciones cuando el agua de lluvia no se evacúa adecuadamente desde los cerros. Algunas viviendas necesitan sistemas de extracción mecánica o intervenciones específicas para resolver estas situaciones. Antes de plantear una rehabilitación de vivienda en Andalucía, es importante conocer el origen de las humedades y comprobar el estado del terreno.

Qué hay que comprobar antes de comprar o reformar una casa cueva en Andalucía

Estas viviendas también cuentan con una regulación urbanística específica. El Decreto 550/2022 de la Junta de Andalucía, que desarrolla la Ley de Impulso para la Sostenibilidad del Territorio de Andalucía (LISTA), dedica su título IX al hábitat troglodítico. La normativa contempla la conservación de las cuevas, la seguridad del terreno y las condiciones para realizar obras. Incluso establece requisitos concretos para las cuevas irregulares destinadas a vivienda. Entre ellos, una chimenea de ventilación y huecos exteriores equivalentes al 5 % de su superficie, además de otras exigencias de salubridad. Este último requisito pertenece a ese régimen específico y no debe generalizarse a todas las viviendas.

Quien esté pensando en adquirir una casa cueva debería comprobar su situación registral y urbanística, las instalaciones y el estado de las bóvedas. También resulta recomendable encargar una inspección técnica de la estabilidad del terreno y comprobar cómo se evacúa el agua de lluvia. Las ampliaciones no pueden ejecutarse libremente excavando nuevas habitaciones. Deben ajustarse al planeamiento municipal y a las autorizaciones que correspondan. La regulación de las obras puede consultarse junto con los permisos para reformar una casa.

Las casas cueva de Guadix demuestran que una construcción tradicional puede ofrecer ventajas frente a las temperaturas extremas. Su atractivo, sin embargo, no depende únicamente del ahorro energético. También exige prestar atención a las condiciones de habitabilidad y al mantenimiento de una arquitectura estrechamente vinculada al terreno.

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