La Universidad de Córdoba detecta plastificantes, pesticidas y fármacos en peces del Mediterráneo

El análisis de sardinas, jureles, salmonetes y merluzas identificó plastificantes, fármacos, pesticidas y restos industriales. Los investigadores advierten de que su detección no implica por sí sola un riesgo para la salud.

La Universidad de Córdoba (UCO) ha divulgado este 1 de septiembre de 2026 una investigación que identificó 81 compuestos en 120 ejemplares de peces del Mediterráneo. El trabajo, publicado el 15 de junio en Journal of Hazardous Materials, analizó sardina, jurel, salmonete y merluza. De los compuestos hallados, 41 eran metabolitos y muchos aparecieron sin que se detectara el contaminante original del que procedían.

El análisis encontró 81 compuestos y 41 eran metabolitos

El equipo trabajó con una relación de unas 11.000 sustancias posibles, formada por 1.702 compuestos originales y 9.298 metabolitos generados para orientar el análisis. La plataforma de cribado permitió localizar sustancias pertenecientes a diferentes grupos, entre ellos plastificantes, retardantes de llama, pesticidas, productos farmacéuticos, productos de cuidado personal y compuestos de origen industrial.

La investigación cobra especial interés por los metabolitos, sustancias que aparecen después de que un contaminante experimente diferentes procesos de transformación. Este tipo de compuestos está menos estudiado en las evaluaciones sobre exposición humana. Andalucía ha conocido otras investigaciones relacionadas con la contaminación del agua, aunque el nuevo trabajo se centra específicamente en músculo de pescado comestible del Mediterráneo.

Sardina y jurel presentaron el espectro químico más amplio

Los resultados muestran diferencias entre especies pese a compartir el mismo medio marino. La sardina y el jurel presentaron el espectro de sustancias más amplio. Los investigadores relacionan estas diferencias con factores como el hábitat, las estrategias de alimentación y las distintas vías por las que cada especie queda expuesta a los contaminantes presentes en el ecosistema.

El jurel puede alimentarse tanto de presas situadas en la columna de agua como de organismos vinculados al fondo marino. En sus muestras aparecieron plastificantes, pesticidas y diferentes compuestos industriales. El salmonete, por su parte, remueve los sedimentos para alimentarse y mostró una mayor relación con sustancias asociadas a zonas costeras. La calidad ambiental del litoral también ha generado recientemente actuaciones en Andalucía, como los cierres de varias playas de Málaga por episodios de contaminación microbiológica.

La merluza registró menos carga pero sustancias industriales persistentes

La merluza ofreció otro patrón. Esta especie, situada en un nivel trófico superior dentro de las cuatro analizadas, presentó una carga química menor, pero destacó por una mayor presencia relativa de sustancias industriales persistentes, caracterizadas por su dificultad para degradarse. El salmonete reflejó especialmente la contaminación relacionada con los sedimentos.

Otro resultado que ha llamado la atención de los investigadores está relacionado con la transformación química de las sustancias. De los 41 metabolitos identificados, 20 eran derivados metilados. La metilación no se considera un mecanismo habitual de detoxificación en los peces, por lo que el equipo plantea continuar investigando si estos compuestos se originan mediante procesos biológicos, ambientales o mediante una combinación de ambos.

Detectar estos compuestos no significa que comer pescado sea peligroso

Los propios investigadores subrayan una precisión esencial para interpretar los resultados. Encontrar un contaminante en un pez no permite concluir que consumirlo vaya a provocar un problema de salud. El estudio identifica sustancias y vías de exposición que necesitan mayor investigación, pero no establece que las cuatro especies analizadas sean inseguras para el consumo.

El interés científico reside precisamente en ampliar qué sustancias se buscan y cómo se transforman dentro de los organismos marinos. La UCO considera necesario incorporar los metabolitos a futuros estudios para obtener una valoración más completa de la exposición humana. En Andalucía también se desarrollan proyectos destinados a entender y reducir contaminantes, como una investigación sobre bacterias capaces de eliminar ibuprofeno del suelo. El nuevo trabajo del IQUEMA amplía ahora ese conocimiento al pescado del Mediterráneo.

La investigación ha sido desarrollada por Ayman N. Saber, Noelia Caballero-Casero y Soledad Rubio, investigadores vinculados al Departamento de Química Analítica y al Instituto Químico para la Energía y el Medioambiente de la Universidad de Córdoba. El estudio científico completo puede consultarse en Journal of Hazardous Materials, mientras que la Universidad de Córdoba recoge los resultados en su comunicación publicada este 1 de septiembre.