Hallan en Fuente Obejuna 17 piezas de plomo que revelan cómo pescaban los romanos en Córdoba

El análisis de unas pesas de red de apenas 20 gramos encontradas en la antigua Mellaria permite reconstruir los lugares, las técnicas y hasta las especies que podían capturarse en los ríos de la zona.

Un conjunto de 17 pequeñas piezas de plomo encontradas en Fuente Obejuna, en Córdoba, ha permitido reconstruir una actividad cotidiana de la que apenas quedan huellas visibles: cómo pescaban los habitantes de la ciudad romana de Mellaria. Los objetos, de alrededor de 20 gramos de peso, han sido identificados como lastres utilizados en redes para la pesca fluvial.

La Universidad de Córdoba dio a conocer el pasado jueves 3 de septiembre los resultados de una investigación del proyecto Ager Mellariensis. Un estudio que combina arqueología, química y tecnología LiDAR. El trabajo concluye que la pesca, aunque probablemente no fue la principal actividad económica de Mellaria, sí desempeñó un papel relevante en la alimentación diaria y el aprovechamiento de los recursos naturales que rodeaban la ciudad.

Las pesas de apenas 20 gramos estaban pensadas para redes pequeñas

A simple vista, son objetos modestos. Las 17 piezas estudiadas están fabricadas con láminas rectangulares de plomo dobladas o enrolladas sobre sí mismas. Sin embargo, su forma, tamaño y peso han proporcionado a los arqueólogos pistas suficientes para relacionarlas con redes de pesca de pequeño calibre utilizadas durante la época romana.

Los investigadores las identifican concretamente con pesas de atarraya, una red circular que podía ser utilizada por una sola persona y lanzada desde la orilla. En la Antigüedad existió un sistema semejante conocido como iaculum. Su funcionamiento permitía pescar sin necesidad de utilizar una embarcación. Una característica especialmente adecuada para los arroyos y cursos de poca profundidad existentes alrededor de Mellaria.

El reducido peso de los lastres, unos 20 gramos cada uno, encaja precisamente con ese tipo de redes pequeñas. No serían, por tanto, grandes artes de pesca destinadas a explotaciones marítimas, sino instrumentos que podían manejarse individualmente en aguas interiores.

La investigación también ha estudiado químicamente las piezas. El material base es plomo metálico y sobre su superficie se han detectado productos de corrosión con presencia de azufre, hierro, calcio y silicio. El estado de conservación apunta a que permanecieron durante un periodo prolongado en un suelo relativamente poco agresivo desde el punto de vista químico.

El LiDAR permite reconstruir por dónde circulaba el agua alrededor de Mellaria

Para averiguar dónde pudieron utilizarse aquellas redes, los investigadores no se han limitado a estudiar los objetos. También han analizado el territorio que rodeaba la antigua ciudad.

Mellaria disponía en sus proximidades de seis arroyos y del río Guadiato, una red hidrográfica que proporcionaba posibilidades para la pesca de interior. Mediante tecnología LiDAR, capaz de analizar con enorme precisión la superficie del terreno, el equipo ha localizado además antiguos paleocauces. Trazados por los que circuló agua en el pasado, pero que actualmente pueden haber desaparecido o cambiado.

La combinación de esos datos ha permitido señalar zonas que reunían condiciones adecuadas para pescar. La hipótesis que surge es la de una actividad ligada fundamentalmente al consumo y a la subsistencia diaria de la población. Aprovechando los cursos de agua situados a poca distancia del núcleo urbano.

Es precisamente uno de los aspectos más interesantes del estudio. Los pequeños objetos permiten pasar de conocer grandes edificios, carreteras o explotaciones mineras romanas a aproximarse a gestos cotidianos como acercarse a un arroyo, lanzar una red desde la orilla y obtener alimento.

Barbos, bogas y jarabugos entre los peces que podían capturarse

Los investigadores han ido todavía más lejos y han estudiado la ictiofauna asociada a los cursos de agua de este territorio para determinar qué peces podían estar al alcance de aquellas redes.

El estudio propone como especies potencialmente disponibles bogas de río, barbos, pardillas, colmillejas, cachos, jarabugos y calandinos. No significa que se hayan encontrado restos de todos estos peces junto a las pesas, sino que son especies compatibles con las condiciones ambientales y con la fauna fluvial documentada para estos cursos de agua.

Esta distinción es importante porque la investigación no reconstruye una captura concreta, sino las posibilidades reales de pesca que ofrecía el territorio a los habitantes de Mellaria.

El artículo científico, titulado La pesca fluvial en el territorio del Conventus Cordubensis: pesos plúmbeos procedentes de Mellaria. Caracterización tipológica y arqueométrica, fue publicado en julio en la revista Archivo Español de Arqueología, del CSIC. Sus autores son Miriam González Nieto, José Luis Domínguez Jiménez, Daniel Cosano Hidalgo y José Rafael Ruiz Arrebola.

Mellaria fue mucho más que una ciudad minera

El hallazgo añade una nueva pieza al conocimiento de Mellaria. La ciudad ocupaba una posición estratégica en el norte de la actual provincia de Córdoba y estuvo estrechamente relacionada con la explotación minera y las rutas que conectaban Corduba con Emerita. Esa vinculación con la minería también aparece en otros enclaves de la Bética, como Munigua, una de las ciudades romanas más importantes de Andalucía, situada en la provincia de Sevilla.

Investigaciones anteriores del mismo proyecto analizaron 8.839 fragmentos cerámicos procedentes de las excavaciones de 2022 y 2023. Aquellos materiales mostraron que Mellaria mantuvo importantes conexiones comerciales durante los siglos I y II d. C. con puntos de Italia, la Galia, el norte de África y diferentes talleres de la Bética.

Las nuevas pesas de red aportan una perspectiva diferente. Junto a la minería, el comercio y las infraestructuras urbanas existía una economía mucho más cotidiana basada en los recursos disponibles alrededor de la ciudad.

Los investigadores consideran precisamente que la pesca pudo constituir una actividad económica secundaria pero esencial para la subsistencia diaria. Unas piezas de plomo de apenas unos gramos ayudan así a reconstruir una escena que se habría repetido hace siglos en los alrededores de Fuente Obejuna: habitantes de Mellaria acercándose a los arroyos y al Guadiato para lanzar sus redes y completar su alimentación.

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