'; yoast_breadcrumb(); echo ''; } ?>

La procesionaria vuelve a los pinares andaluces y activa la vigilancia de 750.000 hectáreas

La temporada preventiva vuelve a poner el foco sobre los pinares andaluces. La Junta decide dónde actuar según la infestación y las características de cada rodal.

La prevención contra la procesionaria del pino vuelve a ganar peso con la llegada de septiembre en Andalucía. La plaga está presente en toda la superficie de pinar de la comunidad, aunque su intensidad cambia de un año a otro. La Junta mantiene el seguimiento de más de 750.000 hectáreas, organizadas en unos 4.500 rodales. Sus orugas pueden provocar reacciones alérgicas en personas y animales. También debilitan los árboles al alimentarse de sus acículas.

La Junta vigila más de 750.000 hectáreas de pinar en Andalucía

El Plan de Lucha Integrada contra la Procesionaria del Pino funciona en Andalucía desde 1991. Su finalidad es controlar la plaga con actuaciones localizadas y técnicas adaptadas a cada zona. La programación comienza con una evaluación anual de los niveles de infestación realizada por los Agentes de Medio Ambiente. Después, los técnicos determinan qué rodales necesitan intervención y cuáles pueden continuar únicamente bajo vigilancia.

La Agencia de Medio Ambiente y Agua cifra el dispositivo de seguimiento en más de 750.000 hectáreas y alrededor de 4.500 rodales. La población se clasifica en seis grados, desde el 0 hasta el 5. Los niveles más bajos describen nidos aislados. Los superiores reflejan defoliaciones intensas y presencia generalizada en la masa forestal. Este control también importa en zonas frecuentadas por mascotas, como ya explicamos al abordar el riesgo para los perros.

El tratamiento cambia según la infestación y el ciclo de la procesionaria

No existe un único método válido para todos los pinares ni una fecha idéntica para toda Andalucía. El plan oficial combina la información histórica del rodal, su nivel de ataque y las características del terreno. También tiene en cuenta el ciclo biológico del insecto. La Junta señala que la eficacia de determinados tratamientos depende de aplicarlos durante fases larvarias adecuadas.

Entre las medidas previstas figuran las trampas de feromonas, las cajas anidaderas y la retirada manual de bolsones. También se contemplan tratamientos terrestres con cañón, aplicaciones manuales y actuaciones aéreas de ultra bajo volumen. La elección depende de la infestación y del tipo de masa forestal. Este enfoque permite concentrar los tratamientos donde se consideran necesarios y limitar intervenciones innecesarias.

Andalucía ya ha incorporado drones para tratar zonas forestales concretas

La campaña de 2025 introdujo una novedad relevante en el control de esta plaga. La Junta empleó por primera vez drones para realizar tratamientos aéreos contra la procesionaria. Las aplicaciones se desarrollaron durante noviembre y diciembre en Cádiz, Huelva, Málaga y Sevilla. La superficie ejecutada alcanzó 449,21 hectáreas. La Junta concentró los trabajos en áreas donde la presencia de visitantes aumentaba la necesidad de una intervención selectiva. Cada vuelo permitió registrar datos técnicos sobre la superficie cubierta y la aplicación realizada.

La experiencia muestra por qué el calendario no puede reducirse a una sola fecha para toda la comunidad. Cada técnica se programa según la fase de la plaga y las condiciones de la zona. La planificación presupuestaria de 2026 mantiene actuaciones terrestres, manuales, trampas de feromonas, nidales y control de tratamientos aéreos. Andalucía afronta además otros problemas vinculados a insectos, como la reciente expansión del avispón oriental.

El mayor riesgo aparece por los pelos urticantes de las orugas

La Junta considera la procesionaria una de las plagas más importantes de los pinares andaluces por su repercusión social y forestal. Sus pelos urticantes pueden provocar reacciones alérgicas importantes en personas y animales. Ese riesgo condiciona parques, senderos, merenderos y áreas recreativas cuando existen infestaciones elevadas. La Consejería aconseja buscar otro lugar si se detectan bolsones u orugas durante una jornada en el campo. La recomendación cobra especial importancia cuando hay menores o animales de compañía.

El daño no se limita a la salud. La alimentación de las larvas provoca defoliaciones, reduce el crecimiento y deja al pino más expuesto a otros agentes. En el pino piñonero puede afectar también a la futura producción de piña. Por ello, la estrategia oficial prioriza vigilancia, tratamientos selectivos y conservación de organismos beneficiosos. Este tipo de planteamientos también aparece en iniciativas de control biológico de plagas desarrolladas en el campo andaluz.

El detalle oficial está disponible en el Plan de Lucha Integrada contra la Procesionaria.