El Museo Arqueológico de Sevilla ya estudia al togado romano de más de 700 kilos que apareció tras unas lluvias

Dos vecinos localizaron la escultura de mármol en La Puebla de Cazalla después de una escorrentía. Mide 1,7 metros y los especialistas todavía no han podido determinar su cronología exacta.

El Museo Arqueológico de Sevilla ha incorporado a sus fondos una escultura romana de 1,7 metros y más de 700 kilos localizada de forma casual en La Puebla de Cazalla. La Junta comunicó su incorporación el 25 de agosto de 2026, después de que dos vecinos descubrieran la pieza cuando una escorrentía provocada por las lluvias dejó parte de ella al descubierto. El togado ya ha recibido una primera limpieza y permanece en estudio para determinar su antigüedad y procedencia.

Dos vecinos encontraron la escultura después de que la lluvia moviera el terreno

El descubrimiento comenzó cuando dos vecinos observaron un gran fragmento que parecía representar una figura vestida con túnica o toga y calzado cerrado. Tras comunicarlo a la Delegación Territorial de Cultura, el Seprona de la Guardia Civil custodió la pieza en el mismo lugar hasta que los arqueólogos pudieron examinarla.

Sus dimensiones descartaron una retirada manual. El Ayuntamiento de La Puebla de Cazalla facilitó una pala excavadora, un vehículo todoterreno y materiales protectores para completar la extracción. La escultura pasó primero por las instalaciones de la Policía Local. Posteriormente, fue paletizada y trasladada al centro de depósito del Museo Arqueológico de Sevilla en La Rinconada.

El togado pudo estar adosado a una pared antes de acabar enterrado

La escultura representa a un hombre vestido con toga y zapatos, con la pierna derecha flexionada y un elemento cilíndrico junto a los pies. Su zona posterior es plana y solo está parcialmente trabajada. Los especialistas creen que esta configuración indica que pudo estar originalmente colocada contra una pared. Las figuras togadas eran habituales en la Bética y aparecían en espacios públicos y villas vinculadas a las élites locales.

La pieza presenta, además, una incógnita. Los conservadores Marciala Mateos y Juan Antonio Pedrajas consideran posible que fuera trasladada desde un enclave cercano para reforzar el terreno donde finalmente apareció. No se han encontrado materiales cerámicos inmediatos que permitan fecharla. Por este motivo, atribuirle ahora una antigüedad concreta sería prematuro. El patrimonio romano sigue teniendo una presencia reconocible en Andalucía, también en espacios visitables como el Templo Romano de Córdoba.

La Puebla de Cazalla ya había mostrado una importante huella de época romana

El hallazgo no aparece en un territorio desconocido para la arqueología. Una prospección realizada en 2007 alrededor del sistema de riego de la Ribera del Corbones detectó 21 nuevas localizaciones arqueológicas en La Puebla de Cazalla. El estudio destacó precisamente el peso de los enclaves adscritos a cronología romana.

En lugares como Isla Birrete I, Isla Birrete II y Cortijo Nuevo aparecieron restos constructivos, sillares trabajados en granito y mármol y estructuras murarias. La nueva estatua aporta ahora otra pieza para interpretar esa ocupación. La Junta señala que guarda relación tipológica con togados conocidos en Baelo Claudia, Carteia y Utrera. El descubrimiento se incorpora a un patrimonio andaluz que continúa ampliándose y protegiéndose, como ocurre también con otros bienes reconocidos recientemente como Bien de Interés Cultural.

Qué hay que hacer si aparecen restos arqueológicos en Andalucía

La actuación de los dos vecinos resulta especialmente relevante porque coincide con el procedimiento establecido para este tipo de descubrimientos. A septiembre de 2026, el artículo 50 de la Ley 14/2007 del Patrimonio Histórico de Andalucía obliga a comunicar inmediatamente un hallazgo casual a la consejería competente o al ayuntamiento. Tampoco permite mover los restos sin autorización y supervisión administrativa.

La normativa establece que los hallazgos casuales deben terminar depositados en el museo o institución que determine la Administración. También contempla, cuando proceda y se cumplan los requisitos legales, un premio económico para el descubridor y el propietario del terreno. La nueva Ley 4/2026 de Patrimonio Cultural ya ha sido publicada, pero su entrada en vigor general se producirá un año después de su publicación en el BOJA, por lo que todavía no ha sustituido este régimen.