El pueblo blanco de Málaga que conserva la única fábrica de miel de caña de Europa

La miel de caña de Frigiliana sigue elaborándose en un antiguo ingenio azucarero con varios siglos de historia. Su producción es uno de los últimos testimonios de una industria que llegó a transformar la costa malagueña.

Entre calles estrechas, fachadas encaladas y macetas de flores se esconde una de las historias industriales más sorprendentes de Andalucía. En Frigiliana, un pueblo blanco de la Axarquía malagueña, todavía funciona una fábrica que produce un dulce que durante siglos formó parte de la economía de la comarca. Se trata de la miel de caña, un producto ligado a la agricultura tradicional que hoy conserva un lugar especial en la gastronomía andaluza.

La miel de caña de Frigiliana se elabora en un edificio del siglo XVI

El protagonista de esta historia es el Ingenio Nuestra Señora del Carmen, situado en el antiguo Palacio de los Condes de Frigiliana. Según explica el Ayuntamiento de Frigiliana, el edificio renacentista se levantó a finales del siglo XVI y supera los 2.000 metros cuadrados. En sus instalaciones ya existía un pequeño trapiche dedicado a trabajar la caña de azúcar, que fue ampliado hacia 1725 hasta convertirse en el ingenio que conocemos actualmente.

Lo más singular es que la fábrica continúa funcionando, a pesar de la desaparición de la mayor parte de los antiguos establecimientos azucareros. El inmueble conserva elementos históricos de su actividad industrial, incluidas algunas máquinas de principios del siglo XX. Su fachada, decorada con motivos geométricos, también forma parte del patrimonio arquitectónico de esta localidad, que puede incluirse entre los pueblos andaluces que merecen una escapada de fin de semana.

Cómo se elabora la miel de caña y por qué no tiene nada que ver con las abejas

Aunque su nombre pueda llevar a confusión, la miel de caña no procede de las abejas. Se obtiene a partir del jugo de la caña de azúcar, que se concentra mediante calor hasta adquirir una textura espesa, un color oscuro y un sabor dulce muy característico. Tradicionalmente, el proceso comenzaba con la molienda de las cañas para extraer su jugo, que después se filtraba y cocía hasta reducir buena parte del agua.

La elaboración actual combina ese conocimiento tradicional con métodos industriales. Según la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Axarquía, el ingenio conserva un tren de molinos que todavía se utiliza algunos días del año. Sin embargo, existe una diferencia importante respecto al pasado: la mayor parte de la materia prima empleada actualmente procede de otros países productores, por lo que no toda la miel se obtiene de cañas cultivadas en Frigiliana.

La antigua industria del azúcar que transformó la Axarquía malagueña

Para comprender la importancia de esta fábrica, hay que retroceder varios siglos. La caña de azúcar fue un cultivo fundamental en distintas localidades del litoral malagueño, especialmente en la Axarquía. La zona llegó a reunir numerosos ingenios, trapiches e instalaciones hidráulicas dedicadas a transformar la caña en azúcar, miel y otros derivados.

Según recoge Turismo de Andalucía en su recorrido por el patrimonio industrial de Nerja, Maro y Frigiliana, durante el siglo XVI la provincia de Málaga llegó a contar con 34 ingenios azucareros. La actividad sobrevivió durante siglos, pero perdió importancia ante los cambios agrícolas, industriales y económicos. En 1994 cerró la última fábrica de azúcar de Málaga. El Ingenio de Frigiliana, especializado en miel de caña, quedó como una excepción dentro de aquel paisaje industrial.

De las berenjenas fritas a los dulces tradicionales de Málaga

La miel de caña también conserva su protagonismo en la cocina. Una de sus preparaciones más conocidas son las berenjenas fritas con miel de caña, habituales en numerosos bares y restaurantes andaluces. El contraste entre el exterior crujiente de la berenjena y el sabor intenso del concentrado de caña explica buena parte de la popularidad de este plato.

También se utiliza para acompañar tortillitas de bacalao, batatas, queso fresco y algunos postres tradicionales. En Frigiliana destaca su presencia en las arropías y las melcochas, dos elaboraciones vinculadas a las costumbres locales. Estas recetas forman parte de un patrimonio culinario que se mantiene vivo en distintos pueblos y que conecta con las ocho recetas tradicionales andaluzas que merece la pena recuperar.

La gastronomía de la Axarquía demuestra, además, cómo un mismo ingrediente puede tener usos muy diferentes según la localidad. Algo parecido ocurre con otros platos tradicionales de Andalucía que cambian de nombre y preparación según la provincia.

Para quienes quieran conocer esta historia, el Ingenio se encuentra en la plaza del mismo nombre, dentro del recorrido turístico de Frigiliana. Su exterior puede contemplarse durante una visita al pueblo, aunque el interior de la fábrica no está abierto de forma habitual. Tradicionalmente, se organizan visitas durante el Día de la Miel de Caña, una celebración que suele tener lugar en primavera y que permite acercarse a la maquinaria y a las técnicas de elaboración.

El resultado es una combinación poco frecuente de patrimonio, agricultura y gastronomía. Mientras muchos antiguos ingenios de la costa malagueña desaparecieron o dejaron de producir, el de Frigiliana continúa dando vida a un producto que recuerda el pasado azucarero de Andalucía.